Segundo cameito de su humilde servidor en mi propia historia como Soulshine:
Liam: el poder de la oscuridad siempre fue mas fuerte, es primigenio, igual que mi poder. El tuyo es de segunda, barato. Apareció luego. Está en la verdad de las religiones. En la del cosmos.
Soulshine (el agente): Y aún así este originario segundo lugar te está dando pelea. ¿No te das cuenta Liam, no? la barrera de contención de tus emociones es una falsa hipocresía: todavía tenés el dolor adentro. Hasta que no lo dejes explotar y salir no vas a conseguir ni paz ni amor. No luches. Yo vengo de ese lugar. Y me estoy saliendo cada vez más todas las noches. Soy la señal de tu debilidad. El origen de tu alma. Es hora de rendirse y de salir de la noche Liam, es hora, ¡es hora de brillar!
Liam: ¡jamás me voy a rendir! menos ante vos
Soulshine: esta lucha es sin sentido y lo sabés bien, yo soy vos y vos sos yo. Soy la fuerza de tu inconsciente saliendo triunfante cada noche, fugazmente escapando. No hace falta mucho tiempo para que explotes. Te queda poco tiempo. ¿Cuánto tiempo más te vas a resistir? ¿crees que en la hora decisiva vas a poder ayudar a Ariel sin mi? ¿sin volver a ser uno conmigo?
Liam: ¡Ariel está más que preparado para salir de su situación, él ya no me necesita y menos aún a vos!
Soulshine: No me mientas a mi, hermano. Ambos sabemos muy bien que lo seguís ayudando y por favor no digas más "él ya no me necesita", dejá de proyectar tu falsa dureza y fortaleza en los otros aludiendo la independencia y directamente diciendole al mundo cuan abandonado y resentido estás por que siempre te han dejado solo. Sos de otro palo y lo sabés, es hora de que tomes el camino de la rectitud, antes solías salvar más gente y por motivos más altruistas. Dejá de echarle la culpa a tu propia tragedia. Las cosas pasan. Olvidate y seguí adelante con las cosas positivas que ya tenías, ¡no las obvies por favor!
Liam: Yo puedo hacer con mi vida lo que deseo, Ariel ya está por salir del pozo
Soulshine: ¿lo está? ¿por qué necesitás reafirmarmelo entonces? acordate: estoy dentro tuyo, no hace falta que me digas nada, yo sé más cosas de vos que vos mismo. Y aún así, esa afirmación.
Liam: VOS NO SABÉS NADA DE MÍ, ¡PERO NADA!
Soulshine: me estoy riendo, ¿cuando vas a aceptar que ya está muerta tu defensa de antiguo dolor? hora de avanzar Liam, ¡hora de seguir! ya no tenés excusa, vos sos lamentable, lo peor es que lo sabés porque te lo digo yo, ¡que soy vos!
En ese momento los recuerdos de su previa vida de viudo comenzaron como un flash en su cabeza. Su hijo muerto paseando en la plaza con él en invierno, todos los domingos. Y de pronto las palabras mágicas poco pronunciadas: "te amo", sentados en la roca, una noche estrellada.
Esta vez los síntomas de las pesadillas fueron peores que las anteriores veces: Liam comenzó despierto a vomitar, tras un ataque de aparente epilepsia. Esta vez no dijo nada chistoso. Solamente se echó a llorar. Y lloró. Mucho.
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